Istres, entre la emoción, el relevo y el adiós de Bernard Marsella
La Feria de Istres 2026 quedará en la memoria por muchas razones. No fue la más larga ni la más abundante en festejos, pero sí una de las más cargadas de significado. En el ruedo hubo triunfos importantes, dos indultos, una alternativa esperada y un homenaje que tendió un puente entre distintas generaciones del toreo.
David de Miranda abrió la feria con fuerza y convicción, firmando una actuación que le permitió cortar tres orejas y convertirse en el gran triunfador de la tarde inaugural. Daniel Luque paseó una oreja, al igual que Pablo Aguado, que dejó también momentos de interés en una tarde marcada por el desafío ganadero entre Zalduendo y La Purísima, hierro que se presentaba por primera vez en Francia.
Al día siguiente llegó uno de esos episodios que permanecen largo tiempo en la memoria de los aficionados. Sebastián Castella protagonizó una actuación de gran dimensión frente a los toros de Jandilla y logró el indulto de un ejemplar, un acontecimiento siempre excepcional. Diego San Román compartió la salida a hombros con Castella, mientras Marco Pérez volvió a dejar muestras de un concepto que sigue despertando grandes expectativas.
La mañana del domingo estuvo marcada por la alternativa de Nino Julian. Un momento importante para la tauromaquia francesa, ya que Istres acogía la quinta alternativa de su historia. La corrida de Robert Margé dejó también su impronta con el indulto del toro “Arlesien”, lidiado por Jesús Enrique Colombo, que además cortó tres orejas en una actuación rotunda. Ismael Martín cortó una oreja en una tarde de contenido más técnico que triunfal, pero de indudable significado generacional.
La feria concluyó con un festival homenaje a César Rincón. El maestro colombiano volvió a pisar la arena del Palio acompañado por Sebastián Castella y Juan Leal. Fue una tarde de recuerdos, de gratitud y de reconocimiento a una figura que dejó una huella profunda en la historia del toreo. Rincón toreó a su segundo oponente con el sabor inconfundible de los años noventa, evocando por momentos al torero que marcó una época. Sebastián Castella también firmó una tarde importante, sólida y entregada.
Pero el triunfador numérico del festival fue Juan Leal. El arlesino cuajó de forma sobresaliente a su primer oponente, en una faena intensa, construida sobre muletazos hondos y de toreo caro, que le valieron las dos orejas. Volvió después a mostrar firmeza y entrega en su segundo turno, cerrando su paso por el festival con otra actuación de gran relieve.
La imagen final tuvo una fuerza especial. El empresario Bernard Marsella, tras veinticinco años al frente de la organización de la feria, puso fin a su ciclo saliendo a hombros junto a César Rincón, Sebastián Castella y Juan Leal. Un cierre simbólico y emotivo para quien ha contribuido decisivamente a convertir el Palio en una de las plazas de referencia de la temporada francesa.
Quizá sea esa la imagen que mejor resuma esta edición: la de una feria capaz de celebrar al mismo tiempo el presente, honrar la memoria y mirar hacia el futuro.
Fotos de Pierrick Charmasson