Esperanzador debut de Manuel Domínguez
Natural de Manuel Domínguez.
El joven de Mairena del Alcor deslumbra por su excelente toreo al natural. Ignacio Garibay, templado y firme, destaca con el capote. Correcta presentación de Olga Casado.
Por Sergio Moreno / Foto: Prensa Lances Maestranza
Sevilla. Jueves, 24 de septiembre. 1ª de la Feria de San Miguel. Dos tercios de entrada. Novillos de Garcigrande, de bonitas hechuras y buena para el torero, con clase. El 6º fue el más deslucido. Olga Casado, silencio y ovación; Ignacio Garibay, vuelta al ruedo y silencio; y Manuel Domínguez, ovación tras fuerte petición y silencio.
Tres presentaciones, las de Olga Casado, Ignacio Garibay y Manuel Domínguez (que además, debutaba con picadores) coincidían en la novillada de la Feria de San Miguel, que se celebró con muy buena entrada a pesar del calor asfixiante que castigó la tarde.
Con un amplio bagaje a sus espaldas, Olga Casado completó una faena aseada y un tanto mecánica al primer utrero de la tarde, de muy buena calidad aunque medido de raza. Entre que la novillera no terminó de sentirse y que el público andaba algo frío, la faena no tomó vuelo y su labor fue silenciada. El cuarto fue un utrero muy bueno, pero Olga se mostró tensa, sin soltura, dando muchos pases pero sin que el toreo fluyera como se esperaba de una joven ya con bastante oficio. Como en su primero, se mostró muy segura con la espada, siendo en esta ocasión ovacionada.
Ignacio Garibay en cambio dejó una excelente impresión con el capote. Toreó con temple a la verónica a su primero, siendo magníficas las del pitón izquierdo. Su faena de muleta fue firme y templada frente a un ejemplar algo mirón pero que cuando se le enganchaba por delante, tenía un ritmo y una clase excelentes. Pese a ser volteado de mala manera, en ningún momento se amilanó y dejó constancia de sus buenas maneras. Dio la vuelta al ruedo. Venido a menos el quinto pero muy dócil, quizá hubiese necesitado enfrente un novillero menos poderoso que Ignacio, que en cualquier caso estuvo valiente y templado, aunque alargando en exceso su labor.
Manuel Domínguez hizo lo mejor de la tarde en el novillo de su debut con caballos, dejando un estupendo sabor de boca. Lanceó con buen aire de salida, y construyó una faena a más con ocho naturales sencillamente extraordinarios, a cámara lenta, de una enorme categoría. Además derrochó gusto en varios remates y cambios de mano. Manuel tiene temple y sentido del toreo. Tras una estocada caída y atravesada, le pidieron con fuerza la oreja y no quiso dar la vuelta al ruedo. En el sexto, que fue el garbanzo negro de la tarde no por peligroso, pero sí por deslucido, sólo pudo estar voluntarioso.