Miradas de afición

Texto: Maurice Berho / Fotos: Carmelo Calvo

En Diario de Tauromaquia queremos abrir también espacio a esas miradas que nacen de la pasión por el mundo del toro y no necesariamente de una formación fotográfica profesional.

El autor de esta galería, Carmelo Calvo, no es fotógrafo de profesión. Es, ante todo, un gran aficionado a la tauromaquia que también se acerca a ella con una cámara. Sus fotografías quizá no respondan siempre a los criterios técnicos que se pueden exigir a un fotógrafo profesional, pero poseen algo que para nosotros tiene un valor esencial: un profundo interés taurino y la capacidad de detener momentos que transmiten un conocimiento del arte de torear de alto rango.

A partir de ahora intentaremos dar mayor cabida en Diario de Tauromaquia a fotógrafos aficionados y aficionados a los toros capaces de aportar imágenes con verdadero interés taurino y gráfico. No se trata de establecer categorías, sino de ampliar la mirada y descubrir otras formas de ver y de contar la fiesta.

La galería que proponemos hoy es la de Carmelo Calvo. Como me confirma Álvaro, es un gran aficionado que ha sido capaz de plasmar, quizá mejor que nadie, la tauromaquia de Diego Urdiales en sus dos tardes para la historia de Logroño.

Esta es, por tanto, una primera muestra de ese propósito: mirar también la tauromaquia desde quienes la viven, la conocen y, cámara en mano, saben reconocer cuándo ocurre algo que merece ser guardado.



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