Diego Ventura arrasa en La Glorieta

Cuatro orejas con petición de rabo del jinete de La Puebla del Río, que sale en hombros junto con Guillermo Hermoso de Mendoza, que le corta las dos al sexto. Un trofeo para Rui Fernandes.

Por DT / Foto: BMF Toros

Salamanca. Sábado, 19 de septiembre. 5ª de abono. 2/3 de entrada. Toros de Ángel Sánchez y Sánchez, de buen juego en general. El 5º fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Rui Fernandes, leves pitos y oreja; ​Diego Ventura, dos orejas y dos orejas con petición de rabo; y Guillermo Hermoso de Mendoza, silencio y dos orejas.

Ventura y Guillermo, por la Puerta Grande.

Un descomunal Diego Ventura ha acaparado todos los focos de la corrida de rejones de la Feria de Salamanca, saliendo finalmente a hombros tras cortar cuatro orejas con petición de rabo en el quinto; un honor que ha compartido con Guillermo Hermoso de Mendoza, que también ha desorejado al sexto ejemplar de Sánchez y Sánchez.

El indiscutible líder del toreo a caballo dio un recital de principio a fin con dos toros de distinta condición. Manso el primero de su lote, la lidia que le planteó fue sencillamente magistral hasta lograr encelarlo a sus monturas. Primero fue con “Quirico”, en unos prodigiosos galopes de costado; después, en los quiebros muy en corto con “Lío”, de extrema dificultad ante un toro reservón y que medía muchísimo; y finalmente, en un espectacular cierre de faena clavando cortas y rosas antes de un inapelable rejón de muerte que le valió el doble trofeo.

Se supero si cabe en el quinto, un toro excelente premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre con el que cuajó una faena apoteósica para la que se pidió con mucha fuerza los máximos trofeos. Tras templar sus primeras arrancadas con “Trianero”, puso a la plaza en pie llevando a un palmo de la montura la embestida a lomos de “Oro Negro” por el perímetro del ruedo, para terminar metiéndose por dentro de las tablas. Mantuvo la conexión con la gente al sacar a “Bronce”, con el que llegó a terrenos muy comprometidos tras poner un palo sin cabezada, y terminó con cortas al violín y otro rejon de muerte fulminante.

Parecía que la tarde sólo tendría el nombre de Diego Ventura, pero en el sexto toro, y tras una actuación discreta en su primero, Guillermo Hermoso de Mendoza se unió a la fiesta con una faena clásica iniciada con un recibo a portagayola, y que en su tramo central rayó a gran altura en varios palos con “Berlín” y la famosa hermosina que popularizó su padre. Después de clavar cortas y rosas, mató con acierto y cortó las dos orejas que le abrían la Puerta Grande.

La otra oreja de la tarde fue para Rui Fernandes. No había estado acertado en el que abrió plaza, pero mejoró en el cuarto clavando buenos palos y ejecutando vistosas piruetas muy aplaudidas por el público.

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