Sabor a Málaga es sabor a Galán
Gran natural de David Galán
David Galán fue el triunfador de la corrida con Sabor a Málaga tras cortar una oreja a cada toro de su lote.
Por Irene Martín Moya / Foto: Tauroemoción
Plaza de toros de La Malagueta. Tercera de abono. Corrida Sabor a Málaga. Media plaza. Toros de Lagunajanda, bien presentados los primeros y el último, por encima cuarto y quinto, a destacar por su juego primero, segundo y sexto. Mari Paz Vega, en su despedida de los ruedos, oreja y vuelta; David Galán, oreja tras aviso y oreja con petición de la segunda; y José Antonio Lavado, silencio y saludo tras aviso y corte de coleta. Al término del paseíllo, Mari Paz Vega recibió un homenaje por parte de la Diputación de Málaga y la empresa Tauroemoción.
El de Fuengirola demostró capacidad y resolución frente al mejor toro en presencia y juego de un buen encierro de Lagunajanda, con tres toros a destacar - primero, segundo y sexto - y también con un toro serio con más teclas que tocar. Por su parte, Mari Paz Vega paseó premio en su despedida de los ruedos. A su adiós hubo que sumar el corte de coleta de José Antonio Lavado al finalizar el festejo.
David Galán saludó al segundo con una larga cambiada, verónicas, chicuelinas y una revolera. Se olvidó de pedir permiso a la presidencia y se fue derecho a los medios para brindar el cielo, en honor a su padre Antonio José Galán, mientras la banda tocaba un toque de oración. Tras la primera serie hizo sonar la música. El toro tuvo humillación, recorrido, entrega y clase y el malagueño supo aprovechar esas cualidades. Por momentos pudieron más las ganas que el temple, cuando vino el desarme, pero cuando lograba atemperar el ritmo, conectaba con fuerza con los tendidos. De más a menos, finalizó su labor con manoletinas y el toro ya rajándose. Le cambió los terrenos para alejarlo de los chiqueros y dejó un pinchazo hondo en todo lo alto, antes del estoconazo y descabello que pusieron en su mano una oreja.
El quinto, astifino, hizo recalibrar el balance del festejo hasta el momento. Tras pedir permiso a la presidencia, con gesto de reconocer que se le había olvidado en el anterior, y brindar a su hija Vera, presente en el tendido, comenzó la faena en el tercio, rodilla en tierra. Por el izquierdo el toro se desplazó bien, hubo una serie de ajuste con la banda ya tocando y en la siguiente le faltó limpieza. De vuelta con la derecha hubo mayor ligazón porque no le tropezó la muleta y fue corrigiendo el defecto del toro de soltar la cara. Muy firme Galán, se le vio con capacidad para resolver delante del animal y captar la atención del público. Ya pisando terrenos más comprometidos la faena se volvió a desdibujar por los enganchones. Tras el desplante sin muleta, firma de la casa, y el final accidentado de rodillas, dejó una estocada efectiva a gritos de ‘torero, torero’. Le pidieron las dos orejas y paseó una.
El quite de David Galán por chicuelinas al primero de la tarde ya había sido una declaración de intenciones. El toro castaño, tocado arriba, fue justo de fuerzas y noble. Mari Paz Vega lo llevó con suavidad, sin exigirle mucho en las primeras series, combinando pases por alto con derechazos y dejando tiempo entre los muletazos. Al ritmo del nuevo pasodoble ‘La Malagueta’, estrenado hace unos días con ocasión del 150 aniversario de la plaza de toros, la malagueña cogió la muleta con la zurda. Sin bajar la mano en exceso, encontró al oponente perfecto para disfrutar de su penúltimo toro en su plaza. Antes de irse a por la espada dejó un muletazo en redondo con un cambio de mano que levantó un olé hondo en el público, siendo el momento clave de su actuación. Al intentar repetirlo ya con la espada, el toro se quedó encima en el cambio de mano y le hizo hilo hasta arrinconarla en las tablas, aparentemente sin mayores consecuencias, aunque posteriormente pasó a la enfermería por la contusión en la rodilla derecha. Mató de estocada caída y paseó una merecida oreja.
Un toro de Madrid salió en cuarto lugar. Mari Paz brindó a Alberto García, empresario de la plaza, y Borja Ortiz, director de Asuntos Taurinos de la Diputación de Málaga. El animal acusó alguna dolencia en los cuartos traseros que hizo que se defendiera más que embestir. Citó al toro por el derecho y se vino directo a ella, así que lo probó por el izquierdo. En la segunda serie se quedó debajo en un momento de apuro y optó por abreviar. El estoconazo quedó en todo lo alto y dio una vuelta al ruedo tras pasaportar al que fue el toro de su despedida.
Algo menos de recorrido y prontitud tuvo el tercero, otro ejemplar con volumen pero armónico, y a José Antonio Lavado le costó apostar por él, de modo que la aspereza fue a más. Le desarmó, el estoque simulado se quedó enganchado en el final del rabo y de esa manera tuvo que entrar a matar, dejando media estocada.
Alto, despegado del suelo y fino de cabos fue el último de la tarde. El de Benamocarra lo recibió con verónicas e hizo un quite por chicuelinas. El toro tuvo buen tranco, y tras brindar a su familia, pudo ligar muletazos arrebatados, aprovechando la prontitud del animal. Por momentos faltó acoplamiento entre torero y toro ya que a la embestida le faltó un punto de clase y por la propia inexperiencia del matador. La lidia se complicó en los últimos compases entre un percance de un banderillero y que se le resbaló la espada al entrar a matar y cayó en la cara del animal, quedando a merced. Visiblemente aquejado de dolor abdominal, mató de estocada trasera y tendida y se le atascó el descabello. Al salir a saludar se cortó la coleta..