Diego Urdiales: la faena de Palencia

Por Álvaro Acevedo / Fotos: Miguel Pérez Aradros

Si hay suerte, de cada temporada quedan para el recuerdo una docena de faenas y siempre alguna es de Diego Urdiales. Esto es así por encima de modas y vaivenes, porque lo clásico jamás pierde vigencia. ¿Y qué es lo clásico? Dijo Rafael El Gallo, que lo que no se puede hacer mejor.

Hay vídeos de la faena de Diego Urdiales en Palencia a un manso pero encastado toro del Capea que tomó hasta cuatro puyazos sin emplearse, pero al que su lidiador sujetó en la muleta primero, lo atemperó luego y lo acarició después. Hay una perfección canónica en el encuentro entre toro y torero, incluyendo las proporciones físicas. El toro no es más grande de lo debido y el torero no es más alto de la cuenta. A partir de ahí, todo lo demás. La embestida recogida en la tela con tacto, conducida con pulso, liberada sin esfuerzo. Es el toreo acompasado, asombrosamente natural, jugando la cintura y el pecho, lo contrario al falso desmayo, carente de compás.

En su faena también aparece el temple verdadero, que no es acompañar sino reducir. Un muletazo a ralentí puede surgir de repente, como algo milagroso, pero imponerle la velocidad al toro no es algo que el torero pueda hacer de casualidad. Esto de marcar el ritmo del toreo, que en realidad es la mayor expresión de dominio, tiene mucho que ver con el final de un muletazo y el comienzo del siguiente, cuando el brazo deja su sitio a la muñeca. Soltar la embestida, girar el cuerpo y colocarlo, y entonces volver a recogerla. El más mínimo desajuste y todo se va al traste.

El riojano sometió al toro con su mano derecha, el momento clave de la faena, y lo hizo sin retorcerse ni bajar en exceso la mano. Sólo a base de temple y además sin perder la armonía estética. El poderío ocultado por la belleza. Y con el toro ya bajo su voluntad, bordó el toreo en unos naturales prodigiosos, con el clasicismo del que hablaba Rafael El Gallo. Y con idéntica ortodoxia, mató al toro al volapié. Así fue la faena de Diego Urdiales en Palencia.



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