Dorian Cantón conquista Mont de Marsan con una tarde de verdad. (Galeria de Bertrand Caritey)

La corrida de José Escolar respondió a la expectación que había despertado entre los aficionados, con unas Arènes du Plumaçon prácticamente llenas para presenciar un encierro serio, exigente y de gran presencia. Antes un lote exigente, sobresalió el francés Dorian Cantón, que dejó  excelente impresión con una tarde seria, firme y de gran pureza.

Cantón cortó una oreja del tercero, un toro bravo y de gran clase, al que cuajó especialmente al natural con muletazos largos y templados. Frente al exigente sexto volvió a dejar patente su valor y capacidad, entendiendo a la perfección una embestida difícil y tobillera. El fallo con la espada le privó de abrir la Puerta Grande, pero la clamorosa vuelta al ruedo supo a triunfo mayor y terminó de convencer a una afición que respondió con entusiasmo al torero de la tierra.

Pepe Moral dejó una actuación seria y templada, saludando una ovación tras una buena labor al segundo, mientras que Antonio Ferrera se enfrentó al lote de menos posibilidades de la corrida. El mayoral de José Escolar recibió una cerrada ovación al finalizar el festejo como reconocimiento a la seriedad y el interés de un encierro que volvió a poner a prueba a los toreros.

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