Intratable Ventura, a hombros con Cartagena

Diego Ventura montando a ‘Oro Negro’

Cuatro orejas para el portugués; dos para el alicantino; y una para Duarte Fernandes, que perdió la Puerta Grande por sus fallos al matar.

Por Álvaro Acevedo / Foto: @TOROSALICANTE


Alicante. Sábado, 27 de junio. Última de feria. Corrida de rejones. Tres cuartos de entrada. 6 toros de Fermín Bohórquez, de buen juego excepto el 1°. Andy Cartagena, ovación y dos orejas; Diego Ventura, cuatro orejas; y Duarte Fernandes, oreja y ovación.
Ventura y Cartagena salieron a hombros.


Esta gran Feria de Alicante se cerró con una corrida de rejones a la altura de lo esperado. Triunfal, y con Diego Ventura a muchos kilómetros del resto. No quiere decir esto que Andy Cartagena y Duarte Fernandes estuvieran mal, pero las cuatro orejas que cortó el líder del toreo a caballo hacen justicia a lo sucedido. 

En la salida a hombros le acompañó Andy, que lo da todo siempre y mucho más en su casa. Por remiso y aquerenciado, le tocó para abrir plaza el garbanzo negro de una buena corrida de Bohórquez, pero se desquitó desorejando por partida doble al cuarto. Muy noble el animal, la labor de Cartagena tuvo dos partes: más académica la primera, con buenos palos montando a 'Cartago'; y explosiva la segunda a partir de un difícil quiebro al violín a lomos de 'Copo de Nieve'. Los alardes con 'Bandolero', las cortas con 'Pintas' y un rejón de muerte habilidoso y fulminante hicieron el resto. 

Pudo haberse unido a la foto final a hombros Duarte Fernandes, un joven portugués que tiene cosas. En principio muchas ganas, y además no poco talento. A sus dos toros le puso palos en todo lo alto arrancando de lejos y galopando fuerte, para frenar en seco, batir, clavar y salir limpio del embroque. Además pegó unas piruetas con un caballo llamado 'Mistral' en la misma cara del toro, con una flexibilidad y precisión notorias. Pinchó una vez a su primero pero le dieron la oreja; y se le puso imposible el sexto para matar, porque pasarse de faena es igual de malo a pie que a caballo.

Pero el amo de la tarde, como lo es del rejoneo, fue Diego Ventura. Un faenón a su excelente primero desde que lo paró con el galope poderoso de 'Guadalquivir'; lo templó después galopando de costado con 'Quirico'; y lo quebró finalmente a una distancia insólita montando a 'Quitasueños', que tiene la agilidad de un felino y el valor de un tejón.

Paró con 'Querido', un caballo que derrocha clase, al quinto toro, bordó el toreo con 'Oro Negro' tanto en el toreo a dos pistas como en las batidas para clavar al estribo; y cuando el animal se vino abajo, sostuvo la faena con estrellas de la talla de 'Lío' o 'Bronce'. Muy seguro con el rejón de muerte, el pleno de cuatro orejas vuelve a ratificar que este hombre rejonea a otro nivel.

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