Reseña y galería de la 2ª novillada del certamen ‘Rumbo al Futuro’ en Sevilla
Por Álvaro Acevedo / Fotos: Mauricio Berho
La segunda novillada sin picadores del ciclo “Rumbo al futuro” en Sevilla tuvo como principal nota destacada el encierro santacolomeño de Pablo Mayoral, con dos erales excelentes (1º y 4º); dos muy toreables (3º y 6º); siendo los dos restantes los más complicados.
Precisamente éstos les correspondieron a los aspirantes mejor preparados y con más cualidades: Antonio Santana y Cristian Restrepo. Santana, que toreó muy asentado y gustándose, estuvo por encima de los problemas de su oponente, de muy corto recorrido, pero al que fue capaz de llevar con gran técnica, colocación y sentido de las distancias. Se tiró hasta dos veces a matar sin muleta, pero sin acierto.
Aún más complicado fue el quinto, muy incómodo, con genio y sin desplazarse. Cristian Restrepo, que había gustado mucho por su estilizado toreo a la verónica, fue capaz de arrancarle series de mérito sobre todo por el pitón derecho, ya que por el izquierdo era imposible.
La otra cara de la fortuna la vivieron Curro Muñoz y Roberto Cordero. Muñoz se enfrentó a un eral fijo y bravo, y que humilló muchísimo, con una notable embestida por el lado derecho y excelente por el izquierdo. Muñoz en cambio, aunque logró muletazos de buena factura por ambos pitones, consiguió ligar mejor las series con la mano diestra, en una faena de menos a más muy mal rematada con los aceros.
El fallo en la suerte suprema fue la tónica general del festejo con la excepción de Roberto Cordero, que aunque necesitó un pinchazo previo, recetó después una buena estocada a un novillo realmente extraordinario. Con un galope templado, embistió con recorrido, alegría, ritmo y prontitud. Cordero, dentro de una faena demasiado amontonada, con varios desarmes, logró muletazos sensacionales sobre todo con la mano izquierda, tanto con el compás abierto como con los pies juntos. Mereció la oreja que no le concedió el presidente, dando finalmente una vuelta al ruedo.
También la dio, tras otra petición no atendida, Juanmi Vidal, aunque en esta ocasión la estocada al segundo intento fue más habilidosa y efectiva que ortodoxa. Su labor, muy resolutiva ante un novillo serio de presencia y manejable, tuvo momentos de mucho acople con ambas manos.
Se vio a Vidal con bastante oficio, todo lo contrario que Manolo Martínez, que completó una labor muy voluntariosa, con fases de buen toreo al natural, pero con demasiados enganchones y desajustes.
Fotos: Lances de Futuro