Julio Norte: “Roca Rey es un espejo para mí. Le tengo respeto, pero no miedo”

“Mi objetivo es salir a triunfar cada día”

“La cornada casi me atraviesa entero. Llegué a llorar de dolor”

“Lo que hace Morante es imposible. Me parece inalcanzable”

Por Álvaro Acevedo / Foto: Mauricio Berho

A las puertas de la alternativa, Julio Norte ha vivido en apenas un año todas las caras de esta profesión, desde la cornada más escalofriante hasta los triunfos más sonoros en plazas de primerísimo nivel. Su determinación por ser figura del toreo parece innegociable, lo mismo que su entrega en todas y cada una de las casi cuarenta novilladas que ha matado. Dice que quiere comprarse una finca. Y que no le tiene miedo a Roca Rey.

—Has afrontado tus últimas novilladas antes de la alternativa. ¿Torea uno con la mente en Dax?

—Quieras o no, haces el paseíllo teniendo en mente que estás a las puertas de la alternativa, pero también soy consciente de que estas novilladas sirven para ganarme un puesto como matador de toros el año que viene. Salgo a por todas siempre.

 —Debutaste con picadores en abril del año pasado, hace sólo dieciséis meses. ¿Por qué tan rápida la alternativa? ¿Es que tienes prisas por ser rico?

 —Ganas tengo, pero no es por eso. Es poco tiempo como novillero con caballos, pero están saliendo las cosas muy bien desde el principio. Creo que es el momento adecuado, el momento preciso. No me puedo permitir echar otro año más como novillero, porque además ya he ido a todas las ferias de novilladas. En mi caso no tendría sentido repetir.

 —¿Cuándo surgió la posibilidad de la alternativa?

 —La posibilidad de tomarla surgió en diciembre, que fue cuando lo anunciamos. Lógicamente no había pasado por Valencia, Sevilla y Madrid, no sabíamos qué iba a pasar. Fue un riesgo anunciarla tan pronto, pero después de todos los triunfos que he tenido en estos meses, llego a la alternativa con bastante cartel.

 —¿Por qué Dax y no otra plaza?

 —Te aseguro que era mi sueño. Todo parte de un mano a mano con Aarón Palacio el año pasado, en el que dimos una gran tarde de toros aunque no acertamos con la espada. La llaman la Sevilla francesa y es una de mis plazas predilectas desde que empecé a torear sin caballos.

—¿Ganaste el capote de paseo que dan al triunfador de las novilladas sin caballos?

—No, me clasifiqué para la novillada de triunfadores, tuve una gran actuación, pero pinché. Al final hubo un empate y se decantaron por Julio Méndez, pero lo que hice tuvo mucha repercusión. Me llegó al alma esa afición.

—No te preocupes. Yo lo gané y estoy de periodista… ¿Te asaltan ahora dudas que no tenías en febrero en cuanto a tomar la alternativa tan pronto?

—No. La verdad es que estoy feliz y contento. Estoy donde quiero estar y en una situación privilegiada. Ahora depende de mí aprovecharla.

—Tu padrino de alternativa será Roca Rey ¿Por su determinación y su concepto, es un espejo para ti?

—Total.

—¿Es tu torero?

 —No puedo decir que sea mi torero, pero sí es un espejo donde mirarme.

—¿Le tienes miedo?

 —Le tengo respeto. Miedo no le tengo.

 —Y hablando de miedo… ¿Pasas mucho miedo antes de torear?

 —Sí que lo paso mal, aunque procuro que no se me note.

—¿Lo pasas peor ahora que ya sabes en carne propia el daño tan grande que pueden hacer los toros?

—Lo paso igual o incluso un poco menos. Cuando has pasado por un trance de una magnitud tan elevada, y has tenido que interiorizarlo y estar tanto tiempo parado sintiendo la dureza que tiene el toreo, al final todo eso te hace meditar. Te hace afrontar la vida de otra manera y, sobre todo, darle más valor a las cosas. Tengo más claro que nunca que quiero ser figura del toreo.

—¿La cornada te ha dejado secuelas?

—He tenido suerte. En lo físico, porque no me han quedado secuelas de ninguna clase. Estuve dos meses y medio con una sonda urinaria y me tenía literalmente reventado. Llegué a llorar de dolor, algo que no me había pasado nunca. La cornada casi me atraviesa entero. Pero físicamente no me ha quedado ninguna secuela. Caí en buenas manos, los doctores de San Sebastián de los Reyes estaban especializados en esa zona y tuve suerte de que me atendieran ellos.

—¿Y mentalmente? Me ha impresionado cómo has salido a la plaza desde tu reaparición, a por todas desde el primer día.

 —Tengo un padre muy exigente que, desde el primer momento, me advirtió de que esta es una profesión en la que se moría de verdad. Eso lo asimilé muy pronto. Y luego tengo la suerte de estar rodeado de figuras del toreo como El Juli y Perera. Los ves entrenar, estás con ellos, los escuchas hablar y dices: lo que han vivido ellos no tiene nada que ver con lo que estoy viviendo yo. Han pasado por muchísimas situaciones peores que la mía y han tenido que superar todos los obstáculos que te pone esta profesión para llegar a donde han llegado.

—¿De dónde viene tu relación con estos toreros?

—Los conocí a través de mi apoderado, Domingo López Chaves. En casa de Perera he estado semanas entrenando y yendo al campo con él. Tanto Miguel Ángel como El Juli me han apoyado mucho, yo creo que porque confían en mí. Me tienen mucho cariño y yo a ellos.

—¿Qué tienen de particular las figuras del toreo?

—Marcan distancias en todo. Se les nota hasta a la hora de hablar.

—¿Cuál es tu punto débil?

—Cada uno tiene una forma de torear y unos recursos. Yo intento hacer algo que mucha gente no sea capaz de hacer y, en poco tiempo, conseguir metas importantes. Pero soy consciente de que tengo que profundizar más en la expresión artística, que es lo que más me cuesta. Estoy trabajando en ello.

—¿Desde ese punto de vista, temes que de matador de toros te pidan más?

—No, porque ya lo están haciendo. Noto esa exigencia y al final es bonito, señal de que se espera mucho de mí. La exigencia me sirve para crecer.

—Desde fuera da la sensación de que estás obsesionado con ser figura del toreo y cuanto antes, mejor. ¿Es así?

—No sabría yo cómo explicarlo, pero en realidad lo que hago es marcarme objetivos a corto plazo, básicamente triunfar cada día, y cuando no lo consigo, me enfado muchísimo. A veces me cabreo incluso cuando salgo a hombros porque interiormente quiero más.

—¿Hay algún torero que te impresione especialmente?

—Morante. Lo que hace es imposible. Es algo que parece inalcanzable.

—¿Cómo has visualizado el día de la alternativa?

 —Yo espero que sea un día histórico a nivel personal. Es la alternativa soñada, con dos figuras del toreo a mi lado, Roca Rey y Pablo Aguado. Sólo tengo en la cabeza triunfar, que la gente disfrute y que sea una tarde muy importante.

—¿Ya has pensado lo que le vas a decir a Roca Rey?

—No. Según lo que me diga, ya veré lo que le digo luego. Improvisaré sobre la marcha.

—¿Tienes novia?

—No.

—¿Porque no te deja tu padre?

—Porque no me deja y porque ahora mismo no me hace falta. ¡Ja, ja, ja!

—¿De qué equipo eres?

—Del Real Madrid, aunque a veces para fastidiar a algún amigo digo que soy del Betis.

—Vaya por Dios... ¿Te gusta más la fama o el dinero?

—Las dos cosas igual.

—¿Es más duro tu apoderado o tu padre?

—Domingo es extremadamente buena persona. Mi padre es muy duro.

—¿Hasta qué punto?

 —Hasta el punto de decirme que hay que salir a la plaza a jugarse la vida.

—¿Te ha hecho llorar alguna vez?

—Los dos, mi padre y mi apoderado.

—¿Te ha dicho alguna vez que te retires?

—Me ha dicho que si alguna vez no estoy al nivel de compromiso que requiere esta profesión, que siga con mis estudios y deje el toreo.

—¿Qué estudias?

—He terminado el Bachillerato y este año empiezo la carrera de Ingeniero Agrónomo.

—¿Eso es porque tienes pensado comprarte una finca?

—Es una de las ilusiones de mi vida, comprarme una finca.

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