Marco Pérez y dos peruanos: una tarde para la historia.

Natural de Marco Pérez

La Goyesca Azul de Bayona tuvo esta tarde algo que irá mucho más allá de sus seis toros y de las seis orejas que se repartieron. En una plaza francesa, Roca Rey, máxima figura del toreo, hizo matador a Pedro Luis, un torero peruano como él.

Redacción / Foto: Bertrand Caritey

La imagen de la alternativa, por sí sola, tiene dimensión histórica: dos hombres de una misma tierra, unidos por una ceremonia esencial de la Fiesta, lejos de su país y en una de las plazas francesas de mayor tradición taurina.

Pedro Luis respondió a la trascendencia de la alternativa con naturalidad. Sin dejarse pesar por el escenario ni por el padrino, y encontró en sus dos toros argumentos distintos para mostrar un concepto clásico, sereno y con personalidad. El primero, de Zacarías Moreno, noble y de calidad aunque justo de fuerzas, le permitió expresarse con temple y profundidad. El sexto, más encastado y temperamental, exigió otra versión del nuevo matador, que respondió con carácter y firmeza. Dos orejas y una salida a hombros para comenzar una nueva trayectoria profesional de la mejor manera posible.

Roca Rey tuvo menos opciones con el segundo, un toro que llegó al último tercio defendiéndose y sin entrega. Pero en el cuarto volvió a aparecer el torero poderoso y ambicioso que ya conocía Bayona. El sobrero de Núñez del Cuvillo tuvo movilidad al comienzo y permitió al peruano desplegar su repertorio desde el saludo capotero hasta los cambiados de rodillas con los que abrió la faena. Después, cuando el toro perdió recorrido, Roca Rey acortó las distancias y terminó imponiendo su ley. Una oreja que decidió no pasear.

Y entre los dos peruanos apareció con fuerza propia Marco Pérez, protagonista de una tarde de tres orejas. El salmantino volvió a demostrar una de las cualidades que más están marcando su temporada: su capacidad para encontrar soluciones allí donde el toro ofrece poco. El tercero, distraído y sin celo, no parecía materia fácil para el triunfo, pero Marco Pérez lo sostuvo en la muleta, lo buscó y lo obligó hasta construir una faena de notable contenido técnico. En el quinto bis, de Zacarías Moreno, más serio y con mayor raza que clase, tuvo que volver a tirar de recursos, firmeza y capacidad de improvisación. El final de la faena, con circulares invertidos y luquecinas, terminó de encender al público y una buena estocada puso las dos orejas en sus manos.

Marco Pérez, tres orejas; Pedro Luis, dos; Roca Rey, una. Pero el verdadero titular de Bayona no cabe en una estadística. La corrida dejó el triunfo de un joven salmantino que sigue ganando plazas y, sobre todo, una escena que pertenece ya a la memoria de la Fiesta: Roca Rey dando la alternativa a Pedro Luis, dos toreros peruanos, en una plaza francesa. Una circunstancia excepcional que convierte esta Goyesca Azul en una de esas tardes que el tiempo se encargará de agrandar.

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