Ventura conquista La Malagueta en una tarde accidentada
Diego Ventura
Diego todo lo puede y no dejó que se le escapara la Puerta Grande en el quinto de la tarde, así que para ello sacó a los mejores caballos de su cuadra.
Por Irene Martín Moya / Foto: Tauroemoción
Plaza de toros de La Malagueta. Cuarta de abono. Corrida de rejones. Dos tercios de entrada. Toros de Los Espartales, el cuarto como sobrero, con peso en la báscula y mansos. Rui Fernandes, silencio y vuelta tras petición; Diego Ventura, silencio y dos orejas; y Ferrer Martín, vuelta por su cuenta y saludo. Parte del caballo herido: El caballo El Dourado de Rui Fernades sufrió herida inciso contusa a nivel de la región abdominal derecha con dos trayectorias de 10 cm con hemorragia profusa, afectando a la musculatura con afección de la fascia lata, biceps femoral y musculatura abdominal con compromiso peritoneal. Muy grave.
Pocas veces se ve una cornada extensa a un caballo en un festejo de rejones y ese fue el caso de El Dorado de Rui Fernandes. Pocas veces se ve una faena rotunda de Ventura silenciada, aunque falle con el rejón de muerte, y eso sucedió en el segundo de la tarde. Pero Diego todo lo puede y no dejó que se le escapara la Puerta Grande en el quinto de la tarde, así que para ello sacó a los mejores caballos de su cuadra. Rui tuvo que conformarse con una vuelta al ruedo, merecida tras petición de oreja; sin embargo, el malagueño Ferrer Martín se atribuyó de manera sorprendente la misma recompensa por decisión propia. La corrida de Los Espartales fue mansa y no ofreció buen juego y los tres tuvieron que hacer un esfuerzo en sus respectivas faenas.
El quinto, al igual que el cuarto, quiso saltar al callejón. Ventura midió el castigo dejando solo un rejón a lomos de Guadalquivir. Con Quirico se hizo el silencio expectante que se transformó en un murmullo a dos pistas. Con el toro más agarrado al piso en los medios, Lío tuvo que poner todo de su parte y Bronce llegó para asombrar sin cabezada y queriendo morder. Las tres cortas al violín, más las rosas y el rejonazo certero pusieron el broche a la faena de mucha exquisitez en la que imperó el buen hacer. El palco sacó los dos pañuelos a la vez y el público siguió pidiendo el rabo que no fue concedido.
El segundo fue un toro de 583 kg. Con Oro Negro, Diego Ventura consiguió calentar al público, pese a enfrentarse a un toro muy parado. Con Quitasueños citó muy en corto, retando al toro, a modo de a ver quién se mueve primero. Si la labor ya había tenido mucha reunión, Fouto terminó de arrimarse con las cortas, la última al violín, y un ramillete de rosas. Pinchó con el rejón de castigo en el primer intento y se le atascó el descabello antes de que el toro se echara por sí solo.
En cuarto lugar se lidió un sobrero de Los Espartales de 610 kg que intentó saltar al callejón en un par de ocasiones para divertimento del público. H-Quiebro tuvo que lidiar con los derrotes del astado. Por razones obvias, el rejoneador portugués no arriesgó tanto en esta ocasión. Con Mistral adornó más la faena para después finalizar con Reguila. Pinchó un par de veces antes del rejón certero y de que asomaran los pañuelos.
El primero de Los Espartales salió sin celo ni codicia. El Dorado sufrió una cornada extensa en el abdomen, cerca de la pata derecha al realizar un quiebro demasiado ajustado. Rui Fernandes inmediatamente retiró al caballo para sacar a Quito para una única banderilla y desistió de hacer más quiebros. A lomos de Reguila puso tres cortas y una rosa. Dejó un rejón trasero y falló con el descabello.
Ferrer Martín brindó su primer toro a Borja Ortiz, director de Asuntos Taurinos de la Diputación de Málaga. El toro fue más colaborador y tuvo buen tranco. Con cabriolas y desplantes al público, buscó calentar los tendidos. Se le atascó el descabello y dio la vuelta por su cuenta, incluso pidiéndole permiso al presidente. El sexto fue de juego similar al resto y el de Vélez Málaga tuvo que esforzarse mucho con otro toro manso y de poca movilidad. Volvió a fallar con el rejón final.