Francisco Morales y Emiliano Osornio, sendas orejas en la novillada de Feria

Gran natural de Ignacio Garibay al primero de su lote

El mexicano destaca además con el capote. Su compatriota Ignacio Garibay hace sin embargo la mejor faena de la tarde.

Por Irene Martín Moya / Foto: Tauroemoción

Málaga. 2ª de abono. Un tercio de entrada. Un novillo de Fermín Bohórquez para rejones, mal presentado, y uno para la lidia a pie como séptimo bis; y seis novillos de Fuente Ymbro, descastados en su conjunto, el último fue devuelto. Francisco Martín, saludo tras aviso; Francisco Morales, oreja y ovación tras aviso; Emiliano Osornio, oreja y ovación; Ignacio Garibay, ovación y silencio tras aviso.


Lo mejor de la novillada de la feria de Málaga fue un quite de Emiliano Osornio: de nota fueron las dos verónicas y la media al quinto de la tarde. El mexicano paseó una oreja de su primer novillo, al igual que el malagueño Francisco Morales. Ignacio Garibay por su parte pinchó la faena de mayor contenido. Con siete novillos y un sobrero, el festejo duró tres horas en tarde de mucho bochorno.

Ancho de sienes y cornidelantero, el tercero de la tarde permitió que Emiliano Osornio se luciera a la verónica, dejando tres de exquisita composición y suavidad. Garibay realizó un quite ajustadísimo al que le contestó por tafalleras. El animal se rajó antes de que empezara la faena y en perpendicular a tablas fue imposible ligar muletazos. En paralelo, el mexicano le dejó la muleta puesta para taparle la salida e hilvanar alguna serie con muletazos sueltos de calidad. Mató de un estoconazo, meritorio de la oreja que paseó. Cuesta arriba el sexto y de nula emoción, se agarró al piso, dejando evidente que le tocó el peor lote. La estocada fue efectiva y hubo leve petición de oreja. A destacar, el quite por verónicas y una media frente al quinto, lo mejor de todo el festejo.

Francisco Morales saludó por verónicas al primero de la lidia a pie, un novillo serio. Osornio se presentó con un quite por chicuelinas al que replicó el malagueño por delantales. Tras brindar al público, comenzó con pases por alto, sacando el animal a los medios. Con la derecha, aprovechó la prontitud y franqueza del de Fuente Ymbro, que en la tercera serie se vino a menos. Recuperó algo de brío por el izquierdo. La estocada caída hizo rodar al toro y cortó una oreja. Brindó el quinto de la tarde a Curro Vázquez e hizo un inicio de faena similar al anterior. Con toque firme fue ligando los muletazos y con una voltereta del novillo se fue todo al traste. Se arrimó y falló con la espada.

Para cuando salió el cuarto, Garibay se había mostrado muy ceremonioso. El novillo salió con fuelle y le tropezó el capote en varias ocasiones. Agarrado a las tablas, dejó que el animal viniera y se fuera con muletazos por alto. Los naturales fueron largos e hicieron sonar la música. Ya con el animal en los medios, la fuerza de la embestida lució aún más. Esa movilidad hizo las delicias de una faena mucho mejor armada y de mayor contenido que las anteriores. En un descuido, sufrió una voltereta, afortunadamente sin consecuencias. Pinchó con la espada. Saludó al último de manera vistosa y le volvió a enganchar el capote en el tercio de varas en un par de ocasiones, antes de que fuera devuelto. Salió un sobrero de Fermín Bohórquez, aunque le pusieron la divisa de Fuente Ymbro. Junto a los mexicanos Emiliano Osornio y Héctor García protagonizó el tercio de banderillas. El novillo no tuvo clase ni transmisión, la banda tocó en balde y tampoco estuvo acertado con la espada.

Francisco Martín debutó en La Malagueta recibiendo al primero de la tarde en la puerta de chiqueros con la garrocha. Al novillo de Fermín Bohórquez, mal presentado, silleto, despegado del suelo y con poco volumen, le faltó celo y nobleza. A lomos de Pajarita, Piropo, Pitufo y Neptuno no clavó muy reunido pero dejó buenas sensaciones con un estilo clásico.

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