De Lima a aquí

Tomás Rufo, en la plaza de Acho

Por Álvaro Acevedo / Foto: Prensa Tomás Rufo

De aquí a Lima, como reza el dicho, o de Lima a aquí, hay un paseo, pero ONETORO nos acercó parcialmente una Feria de Acho que se parte en tres fines de semana. El fuerte es el que viene, con el ídolo de la tierra, Roca Rey, haciendo doblete, pero este recién concluido tenía elementos de mucho interés, sobre todo en el aspecto ganadero, con el debut de Victorino Martín el domingo y la presencia de los toros del Capea 24 horas antes.

Para situar al lector en el lugar de los acontecimientos, es pertinente hacer algunas consideraciones respecto a la afición limeña. Me llamó la atención —por supuesto, para bien— hasta qué punto detesta arrimones amontonados frente a toros sin pujanza y cómo rechaza la ligereza festivalera de la banda de música a la hora de empezar a tocar. Atendiendo a lo que se ve en España casi todos los días, podríamos deducir de la comparación que en Lima hay una afición exigente e incluso dura, pero nada de eso: simplemente, no tolera que le tomen el pelo más de la cuenta.

TOMÁS RUFO UN DÍA, Y MORENITO DE ARANDA EL OTRO

De los toreros, me gustaron Tomás Rufo el primer día y Morenito de Aranda el segundo, si bien comparar el esfuerzo que demanda una de Victorino Martín con las suaves embestidas de los toros del Capea no sería justo. Mis compañeros de ONETORO comentaron la diferente actitud del público según la tarde, más fría la primera y más receptiva la segunda. Yo creo que el toro fue el que condicionó este desfase.

Con el hierro de Carmen Lorenzo hubo dos ejemplares buenísimos, segundo y tercero, y, aunque tanto David de Miranda como Tomás Rufo se hincharon a ligarles pases, los de Rufo con la mano izquierda tuvieron un calado superior. Con ajuste, muy reunido, el talaverano cuajó la gran faena del fin de semana, sobre todo al natural, si bien la malogró luego con la espada, tónica habitual en dos jornadas de pinchauvas. Cuando le veo torear así, encajado, gustándose y con los vuelos de la muleta, me pregunto por qué no huye de una vez por todas de ese toreo pueblerino que demasiadas veces saca a relucir.

Respecto a David de Miranda, después de la fortísima voltereta que le pegó el quinto toro se levantó machacado, pero se puso por los dos pitones con una serenidad que no está al alcance de cualquiera. Creo que no terminó de estar a la altura de su primer toro ni técnica ni estéticamente, pero en el toreo el valor es lo primero. Tendrá tardes mejores o peores, pero su honestidad y corazón nunca le fallan.

Respecto a Fernando Adrián, digamos que los toros le embistieron a contraestilo y que él toreó a contraestilo del público. O sea, toros nobles, suavones y sin empuje para un torero que necesita tralla; y pases sin mensaje para una afición que tampoco compra como último recurso orejero el arrimón demagógico. En efecto, durante sus faenas nadie se entendió con nadie.

LA MARCA VICTORINO

Victorino dejó su sello en Lima, aunque ya sabemos que juega con ventaja: echó dos toros sin un pase y esos (a él) también le sirven. No a los toreros, en este caso Román y Galdós, que pasaron las de Caín mientras que Roca Rey presenciaba la corrida desde la primera fila de barrera. En compensación, tuvieron dos toros que sirvieron. Enrazado y de gran profundidad el del valenciano, que estuvo vibrante, pero demasiado rápido, retorcido y despegado. El mitin con la espada fue de traca. No me gustó… Y templado, aunque justo de recorrido, el bonito cárdeno claro de Galdós, que dejó estar mucho, pero transmitió menos y le faltó el empuje final de la embestida. Galdós tiene ya un oficio bien consolidado. Muy decidido, dio muletazos buenos.

Pero abriendo plaza fue Morenito de Aranda el torero que cuajó una actuación más completa. Libró un bonito toma y daca con su primero, áspero y a la vez dejándose torear; y le dio magníficos muletazos al notable cuarto, pese a que dos desarmes y una voltereta truncaran hasta tres veces una faena que alcanzó cotas puntuales de mucha importancia. Pinchó por llegar fundido a la suerte suprema.

Y AQUÍ EN ESPAÑA…

Mientras, en España la cosa está más tranquila. Cuentan que Manuel Quintana tuvo una gran actuación en Montoro, aunque yo no lo vi, así que iremos el sábado a Sanlúcar de Barrameda para constatar que conserva las buenas maneras que lucía cuando toreaba sin caballos.

Y en el apartado de noticias y chismorreos, se ha anunciado hoy a bombo y platillo que Talavante es el primer torero contratado para San Isidro de 2027, con foto incluida del maestro y Rafa García Garrido posando perfectamente trajeados con el edificio del Banco de España al fondo, supongo que no por casualidad. Lo que no dice por ningún lado es que el uno apodera al otro.

Y respecto a la fiesta de cumpleaños de Roca Rey, en mi podcast de esta semana cuento lo que dicen que anunció en el evento, extremo que no puedo constatar, al no cursarse invitación a mi nombre. Y respecto a la supuesta denuncia que le pusieron los convecinos por la escandalera que se montó en «La Consentida», finca situada nada menos que a 2 kilómetros de la vivienda más cercana, solo se me ocurre que fueran a dar una montería a la mañana siguiente y la mancha quedara chanteada entre el DJ y los cohetes. O que Andrés esté rodeado de enemigos: morantistas hay ya hasta debajo de la mesa…

Anterior
Anterior

Tentadero en la ganadería de Aldeanueva, con Paco Ureña y Samuel Navalón

Siguiente
Siguiente

El novillero Gonzálo González