Arranca Sevilla, y con ella… Morante de la Puebla
La apertura de la temporada en Sevilla no es un día cualquiera, pero en esta ocasión varios alicientes dotan de peso a la ya de por sí emblemática fecha del Domingo de Resurrección. Por encima de todo, que será la primera aparición de Morante de la Puebla en 2026; también, que volverán a verse las caras Roca Rey y David de Miranda; y por supuesto, que se inaugura la era José María Garzón en la Maestranza.
Por Álvaro Acevedo
La jugada de un genio
El momento elegido por Morante de la Puebla para dar el “sí” a Garzón no fue casual, justo al día siguiente de hacerse oficial que Roca Rey estaría el Domingo de Resurrección en Sevilla, con David de Miranda cerrando cartel. Consiguió con ello dos cosas, que todo el mundo hablara de su regreso y no del peruano; y por supuesto, forzarle a que torearan juntos, algo a lo que Andrés no parecía dispuesto al menos en Sevilla. De hecho, ya no vuelven a coincidir ni en el resto de la Feria, ni tampoco en San Miguel.
Por si no tenía bastante, el de la Puebla cambió de fecha la corrida de García Jiménez e impuso la de Garcigrande, divisa no precisamente del gusto de Roca Rey. El llamado Cóndor del Perú amagó con saltar del cartel, pero su nuevo apoderado, Luis Manuel Lozano, templó gaitas y le hizo ver que Morante es mucho Morante, y que esta vez tocaba ser yunque. Creo que acertadamente.
¿Cómo llega Morante?
Dicen los que le han visto en el campo que más delgado, más alegre y con la moral por las nubes. O sea, mejor incluso que el año pasado. ¿Acaso es eso posible? Sinceramente, no lo creo, mas todo alrededor de Morante de la Puebla carece de sentido: a un torero que se acerca al medio siglo de edad ni le corresponde mandar en el Toreo, ni llenar los tendidos, ni dejarse matar en el ruedo, y todo eso fue lo que hizo el Genio de la Puebla en 2025. Por eso repetirlo sería un milagro. Superarlo, una locura.
No olvidemos además que la memoria es selectiva y el público que hoy clama por su regreso, le afeará haber vuelto después de aquella retirada de quita y pon de hace seis meses. Por mucho arrancamiento de coleta que hubiera y por más lágrimas que derramara no sólo José Antonio, sino toda la plaza de Las Ventas el pasado 12 de octubre, Morante ha hecho lo que todos los toreros, parar en otoño y volver en primavera. Si las cosas se enconan, se lo reprocharán tarde o temprano.
O sea, con la “reaparición” de Morante ganan con seguridad los empresarios y también los aficionados, pues hasta en los días malos dejará cosas para el recuerdo. Pero el que tiene mucho que perder es el propio torero. No es sencillo pasar por dos veces a la Historia.
David de Miranda y Andrés Roca Rey.
El hombre que llena las plazas
Desde hace ya demasiado tiempo, el gran aval de Roca Rey es su capacidad de convocatoria. Frente a su estancamiento artístico, el “sí pero llena las plazas” se ha convertido en el principal argumento a su favor, un argumento que cobra una importancia capital en tiempos de escasez de toreros con tirón.
Sin embargo, de aquel arrollador diestro de hace tres años poco más hemos sabido, especialmente después de la pavorosa cogida en la Feria de Santander de 2023 que, aun sin herirlo, le afectó anímicamente. No fue para menos: Andrés sintió que aquel toro pudo haberlo matado contra las tablas. Y más allá de todo eso, para crecer como torero se necesita humildad y afición, y no está claro que a Andrés le sobre ninguna de ambas virtudes. Más pendiente de encontrar fantasmas a su alrededor que de ahondar en su tauromaquia; más preocupado con evitar a todo aquel que le incomodara, antes que de crecer artísticamente; cada vez ha abusado más de su poder mientras ha seguido toreando igual, por no decir peor.
Por si faltara poco, el año pasado se creyó con el derecho de empezar a evitar a Morante, y éste le puso una trampa en la que cayeron con todo el equipo tanto él, como todo su torpísimo equipo de pensadores y propagandistas. Fue en Santander, cuando Morante pidió sustituir a Cayetano, Andrés se negó y el de la Puebla se ofreció a torear gratis mientras estaba de compras por Paris. Luego llegó el rifirrafe del Puerto y el reencuentro en la Feria de San Miguel, en el que por fortuna para el peruano, Morante sólo pudo pegar un natural. Pero qué natural…
En su favor, el público que va a verlo en cada plaza dispuesto a aplaudirle todo y su carácter de figura, pues tiene tanta raza que arrimarse se arrimará como si no tuviera para comer. Ahora por fin en manos de un apoderado experto e inteligente, Luis Manuel Lozano, se espera que cambie la estrategia fuera de la plaza y, tanto o más importante, empiece a evolucionar como torero. Después de Olivenza, Castellón y Valencia, ambas cuestiones están de momento por concretarse, pero las tendencias no son fáciles cambiarlas de la noche a la mañana. Que va a dar mucha guerra es casi seguro.
El tercer hombre
Humilde y valiente a carta cabal es David de Miranda, un torero al que le cambió la vida un toro de Victoriano del Río en la Feria de Málaga de 2025. Impresionó verle con esa serenidad dejarse llegar los pitones al pecho, y fue tal el impacto causado que ahí lo tienen, cerrando cartel nada menos que un Domingo de Resurrección en Sevilla, plaza en la que había sido el triunfador oficial de su feria unos meses antes, sin que ello le generara demasiados réditos.
Fíjense las vueltas que da la vida, que el mismo David de Miranda que se llevó ¡ocho años! para debutar en la Maestranza, este invierno le decía que no a la propuesta de apoderamiento del mismísimo Ramón Valencia para ponerse en manos de Enrique Ponce. Más allá de estrategias de despacho, parece haberle sentado bien la cercanía del maestro, pues en Olivenza cuajó una gran faena, y en Valencia, en un delicado compromiso frente a la corrida de La Quinta, resultó a la postre el triunfador de la tarde.
Llega a Sevilla con más hambre que nadie y una legión de seguidores de la tierra, siempre la primera a la hora de apoyar a sus paisanos. El año pasado lo sacaron por la Puerta del Príncipe a gritos de “Viva Huelva”, y este año se batirán el cobre con el morantismo más numeroso y exacerbado que nunca. Por favor, que reine la paz que esto no es un partido de Tercera Regional…
José María Garzón, nuevo empresario de la Maestranza.
Garzón, en el burladero
Minutos antes de que se abra el portón de cuadrillas, las miradas de la afición se fijarán en el burladero de la Empresa, por primera vez en muchos años ocupada por un nuevo gestor, José María Garzón. El dueño de Lances de Futuro hizo los carteles en tiempo récord, montó una presentación por todo lo alto, recuperó la Venta Antequera, benefició con un descuento a los abonados y sacó 400 abonos para jóvenes agotados a las primeras de cambio.
El incremento de abonos con respecto a los números de Ramón Valencia, casi 1.000 más, es en efecto un éxito, pero tampoco conviene echar las campanas al vuelo. Casi la mitad pertenecen al abono joven y además partía de las raquíticas cifras del empresario anterior. Con 2 millones de habitantes en la provincia de Sevilla más la gente que viene de fuera, los 10.000 asientos largos que tiene la Maestranza deberían estar abonados casi en su totalidad. En Madrid lo han conseguido.
Respecto a los carteles, la realidad es que difieren muy poco de los que hacía Ramón Valencia, y para colmo en el caso de la corrida de rejones el cartel ha empeorado sensiblemente. Garzón nos había prometido otra competencia, otra originalidad, más audacia, mejor gusto. En su descargo alude a la falta de tiempo, y puede que tenga razón. De hecho, agobiado por tantas urgencias y sin saber si el de la Puebla le salvaría los carteles o no, más de uno aprovechó mientras tanto para exprimirlo como a un limón. Si Morante llega a decidirse una semana antes…