La Copa Chenel, un escaparate necesario
Héctor Gutiérrez, saliendo a hombros ayer en Alarpardo.
El certamen ha vuelto a dar visibilidad a toreros casi en el anonimato pero con muy buenas cualidades. A punto de conocer a los finalistas, la noche de ayer en Alarpardo tuvo interés, nivel y variedad de estilos.
Por Álvaro Acevedo / Fotos: Copa Chenel
Con lleno de “no hay billetes” se consumó ayer la segunda parte de las semifinales de la Copa Chenel en Alarpardo, un festejo interesantísimo en el que se volvió a evidenciar que algunos toreros que no torean serían perfectamente intercambiables por otros que sí torean, e incluso saldríamos ganando.
Más allá de los tintes deportivos que envuelven a este tipo de competiciones, y de la extraña (y sospechosa) manera de puntuar del jurado en más de una ocasión, el gran valor de la Copa Chenel es éste, dar visibilidad a diestros con grandes posibilidades que, sin este circuito amplificado además por la presencia de la televisión, estarían casi en el anonimato. Yo eché ayer un buen rato viendo la corrida, confrontando estilos y haciendo cábalas de quiénes podrían ser los finalistas con una corrida de tres hierros prestigiosos, aunque con varios ejemplares bastante feos.
La inteligencia y serenidad de Javier Cortés para entender a un toro mirón e incierto; el poderío, firmeza, mando, ligazón y también buen corte del mexicano Héctor Gutiérrez, claro triunfador del festejo con el mejor toro la noche, de Zacarías Moreno; el compás capotero y la clase muletera de Alejandro Marcos, un torero clásico, de excelentes maneras; el valor y la raza de Manuel Diosleguarde; y el sabor y personalidad de Mario Navas, un torero diferente, con misterio y creo que también con valor. Sólo desentonó Alejandro Chicharro, no por falta de voluntad y ganas, sino por tener todavía mucho que mejorar técnica y estéticamente.
La final de la Copa Chenel de este año será en Las Ventas, un error de bulto impuesto por la CAM. Parte de la esencia de esta iniciativa es su vinculación con las plazas de la periferia de la capital, y no debería desprenderse de ella en ningún caso. Para colmo hay toreros (Héctor Gutiérrez y Mario Navas) que no han confirmado la alternativa aún y se verían obligados a hacerlo con un cartel todo lo digno que queramos, pero que nunca va a ser el soñado para un día tan especial. Así las cosas, no sé si es una buena noticia para Héctor que se haya convertido en un firme candidato a la final; y por ese mismo motivo me alegré de que pinchara a su toro Mario Navas: este torero tiene que confirmar su doctorado en San Isidro.