Entre el temple y la luz. Galería de la 1º corrida de la Feria de Dax.

Fotos de Bertrand Caritey

La feria de agosto de Dax comenzó con una tarde de buen ambiente y lleno en los tendidos, en la que Daniel Luque y Borja Jiménez dejaron los momentos de mayor relieve frente a una corrida de El Freixo desigual en raza y transmisión. Excelente fue el cuarto de la tarde.

Luque volvió a mostrar esa manera suya de medir las distancias y alturas, de darle tiempo al toro y construir la faena desde su mayor virtud, el temple. Una oreja fue el premio a una actuación madura, asentada y profunda, especialmente por el pitón izquierdo frente a su segundo oponente.

Borja Jiménez puso emoción donde al toro le faltó, desde una espectacular recepción a portagayola hasta una faena en la que su capacidad para ligar y someter las embestidas terminó llegando a los tendidos. Le cortó una oreja a ese quinto de la tarde.

Marco Pérez dejó, por su parte, una nueva muestra de solvencia y facilidad. En su primero perdió un posible trofeo con la espada después de una faena variada y de buen oficio. En el sexto tuvo que imponerse a un toro descompuesto y de embestida incómoda, al que acabó haciendo romper por ambos pitones.

Y sobre la plaza, casi como un elemento más de la tarde, apareció el eclipse. La luz cambió, el ambiente se transformó por unos instantes y Dax ofreció una de esas imágenes que difícilmente se olvidan: el toreo bajo una luz distinta, casi irreal.

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