Perera encuentra premio en una tarde de exigencia
La corrida de Santiago Domecq tuvo más matices que brillantez y dejó una tarde de contrastes, con toros de juego desigual, algunos de buenas condiciones, pero en general faltos de fondo y con tendencia a venirse abajo. El cuarto y el quinto fueron los ejemplares de mayor interés, mientras que el sexto, fiero, con transmisión y mucho sentido, terminó complicando mucho la labor de Víctor Hernández, que sufrió una fuerte voltereta.
Miguel Ángel Perera cortó una oreja del cuarto después de una faena madura, templada y de buen gusto, administrando con inteligencia las embestidas de un toro noble pero aplomado. En su primero estuvo más técnico ante un animal que no terminó de repetir.
Clemente volvió a mostrar disposición desde la portagayola, protagonizando además una tarde de mucho compromiso. Sufrió una dura voltereta con el segundo y, frente al quinto, encontró al toro con mejores condiciones para dibujar algunos naturales de profundidad y cerrar por luquesinas, sin conseguir redondear su tarde.
El primero de Víctor Hernández tuvo calidad, pero se quedó sin fuerza, mientras que el sexto, más fiero y complicado, le hizo pasar momentos de verdadero peligro. No dejó de intentarlo y terminó imponiéndose a la dureza del toro.
Una tarde, en definitiva, de entrega, de algunos buenos pasajes y de toros con posibilidades que no siempre encontraron continuidad, con Perera como triunfador numérico y Clemente y Víctor Hernández derrochando disposición. Tomás Úbeda se desmonteró tras parear al quinto, en una corrida que dejó también el regreso de Morenito de Arles después de su cornada de Bayona.