Los toreros del relevo brillan en Córdoba

La seguridad de Borja Jiménez; la pureza de Víctor Hernández; y la infalibilidad de Marco Pérez, ante una buena corrida de Núñez de Tarifa.

Por Álvaro Acevedo / Foto: Arjona

Córdoba. 22 de mayo. Un tercio de entrada. 5 toros de Núñez de Tarifa, de buen juego excepto el deslucido 1º. Y un sobrero de La Palmosilla, noble pero flojo. Borja Jiménez, ovación en ambos; Víctor Hernández, oreja y ovación tras aviso; y Marco Pérez, oreja y vuelta tras petición.

Una exacta muestra de la nueva hornada de toreros se dio cita en Córdoba, anunciándose además una ganadería, la de Núñez de Tarifa, cada vez más cercana a asentarse en las ferias. Era pues un buen día para atender a lo que sucediera en el Coso de los Califas, y un buen termómetro para saber si Córdoba tiene salud para llenarse sin Morante o Roca Rey. No defraudaron los jóvenes, pero la discreta entrada vino a demostrar que esta plaza no remonta.

Cada uno a su estilo, Borja Jiménez, Víctor Hernández y Marco Pérez dieron un notabilísimo nivel, si bien el sevillano vio sancionado todo lo bueno que hizo por su deficiente manejo de la espada. Por ese motivo perdió un triunfo de peso tras su faena al cuarto toro de la tarde, un toro enrazado, en cierto modo costoso, al que había que llegarle mucho, pisarle el terreno, y aguantarlo con firmeza para someterlo. La seguridad con la que le hizo frente fue la clave de una labor en un palmo de terreno, llena de quietud, ligazón y poderío. Las tandas se sucedieron con intensidad, porque el toro tenía nervio pero el torero no decía terreno. El final por circulares vino a confirmar el dominio total de Borja sobre su oponente, pero la espada volvió a dejarlo sin premio.

No había tenido suerte con el que abrió plaza, un toro fino pero más alto que sirvió en el capote pero no en la muleta. Ello permitió unos primeros tercios brillantes, con unos lances de salida muy templados y un excelente quite por chicuelinas que dio réplica a otro quietísimo de Víctor Hernández. Con la muleta lo entendió bien, pero con la cara demasiado alta y muy a su aire, el jabonero no permitió una faena de calado.

Víctor Hernández dejó una formidable carta de presentación en Córdoba frente a dos buenos toros de Núñez de Tarifa. Reacio a perder pasos, con una colocación semifrontal y abriendo el compás en su justa medida, gustó muchísimo en sendas faenas interesantísimas. Víctor aúna pureza y naturalidad, se ajusta con los toros sin retorcerse, y el trazo curvo de sus muletazos le otorga hondura a su estilo.

La faena a su primero, con un gran fondo, tuvo varias series de concepto excelente, tanto en redondo como con la mano izquierda; y la segunda, de más a menos pues al toro le duró la clase pero no tanto el motor, tuvo una primera fase de altos vuelos. Una oreja le cortó a su primero tras estocada tendida, y otra perdió en el quinto tras varios pinchazos. La suerte suprema es su asignatura pendiente, más incluso que su discreto manejo del capote. Porque con la muleta ya es gente.

También cortó una oreja Marco Pérez, que con su infalibilidad gana tiempo para ir cogiendo sello. Brindó a Miguel Abellán su faena al tercer toro, iniciándola de rodillas con ayudados por alto. Ya en pie, ejecutó un toreo perfectamente ligado, cogiéndole la cara al toro muy por delante y llevándolo cosido al engaño hacia detrás de la cadera. Un poco rápido pero muy dispuesto, Marco conectó con los tendidos desde el principio, que se le rindieron en un epílogo ejecutado con los pitones a milímetros de su cuerpo, muestra evidente de su ambición. Después de una buena estocada, cortó una oreja pedida con muchísima fuerza.

El sexto se partió el cuerno por la cepa y en su lugar salió un cuajado sobrero de La Palmosilla que, aunque noble, no tuvo poder para desplazarse. Lo entendió bien Marco, así que el animal fue a mejor y el salmantino terminó pegándole unos bonitos naturales de cite frontal y la pierna contraria muy adelantada, indicadores de que con el tiempo cada vez irá toreando mejor. Una estocada corta arriba le hizo rozar el corte de un trofeo que el presidente le negó, teniendo que dar una vuelta al ruedo tras petición yo creo que suficiente. Este Marco Pérez es más listo que el hambre y además tiene raza.

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