AARÓN PALACIO NO SE PARECE A JOSÉ TOMÁS PERO QUIERE SER TORERO

Derachazo de Aarón Palacio

Irreprochable debut del torero maño, que corta una oreja y roza la Puerta Grande. Muy dispuestos Luque y Hernández ante una imponente y mala corrida de Fuente Ymbro.

Por Álvaro Acevedo / Fotos: Firma Ciklix

Pamplona. 3° festejo de los Sanfermines. "No hay billetes". 6 toros imponentes de trapío con el hierro de Fuente Ymbro, el 2° como sobrero. Daniel Luque, silencio y ovación; Víctor Hernández,  ovación y ovación; y Aarón Palacio,  vuelta tras petición y oreja.

Los cuernos del primer toro de los Sanfermines no eran de persona normal, mas obviando el perchero en el armario no había nada. Frío como el témpano de salida, yo diría que empeoró durante los primeros tercios, sin celo o embistiendo a arreones, según le cogiera el cuerpo.

Daniel Luque pidió permiso al presidente,  ese alcalde moralmente ilegítimo de Pamplona, y se pasó aquellos puñales por la faja no menos de dos docenas de veces, mientras su oponente pegaba gañafones, a veces muy cerca del cuerpo del torero. No sé cómo lo hizo, pero pasó aquel pavoroso fielato para dejar una estocada en todo lo alto y que nadie luego le aplaudiera.

Al cuarto, un jabonero imponente, lo pasó por alto de rodillas antes de llevarlo templado en los mejores naturales de la tarde mientras la gente todavía merendaba.

Ya a 60 grados a la sombra, las peñas cantaron El Rey mientras se derrumbaba el segundo de Fuente Ymbro, así que se corrió turno tras aparecer el pañuelo verde, y salió el que estaba destinado al quinto turno. Este sí quería embestir, pero dos quites y doce pases fue lo que le duró el fuelle. Dio unas gaoneras sin moverse Víctor Hernández, quitó por vistosas chicuelinas Aarón Palacio y Hernández, ya con la muleta, ligó dos buenas series en redondo y otra estupenda por naturales antes de la claudicación del toro.  Cerró malamente su faena, con unas manoletinas horribles y sin tragar con la espada.  Aquí lo primero lo perdonan pero lo segundo no. 

Luego el sobrero estaba de sobrero por algo, un adefesio con más cuna que el Maternal y que lógicamente embistió condicionado por su tosca morfología.  Hernández se llevó dos gañafones feísimos mientras se justificaba con quietud y voluntad. Mató rápido y mal,  con una estocada caída y delantera.

Otro debutante,  Aarón Palacio, salió a morder con su valor alegre, como si no le pesara el miedo. Dos faroles de rodillas y varios lances ganando terreno empleó para recibir al tercero, un jabonero bonito de estampa, muy serio. En el arranque de faena, con cambios por la espalda, lució la alegría del toro, una alegría efímera em cualquier caso.

Atascado enseguida, cada embestida era un taponazo aunque Aarón no se achantaba, arrancándole pases a fuerza de atornillar los pies y dejar la muleta puesta. Tres series literalmente impuestas por la firmeza del diestro, unos molinetes de rodillas y la estocada corta final, de efectos fulminantes, generaron una petición insuficiente en el sol. Dio Aarón la primera vuelta al ruedo de la tarde y parecía que la única, porque el día no estaba para milagros.

Pero por él no iba a quedar la cosa. Al sexto, tan terrorífico como el que abrió plaza, se fue a buscarlo a chiqueros, pero la larga cambiada no hizo efecto y fue como si un tren le pasara por encima. Repuesto del susto, al que las peñas fueron ajenas con sus cánticos, el toro siguió acometiendo recto y fortísimo, y tras un sorpresivo quite de Daniel Luque por chicuelinas (las oleadas del de Fuente Ymbro no invitaban precisamente a ningún lucimiento) Aarón brindó al cielo y se jugó la vida desde el primer pase de rodillas hasta la estocada final ante un manso traicionero al que sólo un joven con la ambición e inteligencia de Aarón podía cortarle una oreja, como así fue.  Este muchacho no se parece a José Tomás pero quiere ser torero.

 

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