Dos orejas y dos conceptos en la primera de rejones
Una trabajada faena de Diego Ventura y otra más vistosa de Andy Cartagena, premiadas en la primera corrida de rejones de San Isidro
Por Álvaro Acevedo / Foto: Plaza 1
Madrid, 23 de mayo. 14ª de la Feria de San Isidro. “No hay billetes”. Toros para rejones de Sánchez y Sánchez, nobles y con distinto fondo. El mejor fue el 1º. Andy Cartagena, vuelta tras petición y oreja. Diego Ventura, silencio y oreja; y Guillermo Hermoso de Mendoza, silencio en ambos.
Dos orejas, repartidas entre Andy Cartagena y Diego Ventura, fue el balance final de la primera corrida de rejones de San Isidro, con el "no hay billetes" en taquilla como mejor noticia. Porque en el ruedo no terminó de explotar ninguna faena, ni siquiera las de un Diego Ventura que no tuvo una tarde fácil. Quedó imposibilitado para cualquier tipo de lucimiento con el primero de su lote, que incluso llegó a echarse dos veces durante la faena. Entre que no tenía raza y que le sobró el segundo rejón de castigo, en mal sitio, así acabó la cosa.
Salió a desquitarse con el quinto, con el que galopó bien de costado y clavó limpio con "Quirico", pero cuando sacó a "Lío" buscando la puerta grande, la faena entró en un tiempo muerto desesperante, con el toro sin querer acudir al cite largo de Diego, que buscaba el clásico quiebro suyo retrocediendo, de dificultad extrema. Al final, un gran quiebro pero al modo clásico, resolvió el asunto de forma notable, pero no como el jinete buscaba. Recuperada la intensidad con 'Bronce' clavando una banderilla sin cabezada, abrochó su faena con unas cortas al violín, rejón de muerte en buen sitio y certero descabello. Oreja que viene a demostrar que hasta en las tardes atravesadas este hombre no falla.
La otra oreja fue a parar a manos de Andy Cartagena, trofeo que vino a premiar el conjunto de su tarde. Yo diría que la labor con su primero, más limpia y acoplada, fue superior a la del cuarto, muy voluntariosa pero irregular y con un par de sustos considerables, como cuando el toro alcanzó la montura de Cartagena, por fortuna sin consecuencias graves. Pese a matar mejor, no le dieron la oreja de su primero y sí la del cuarto, de carácter muy festivo. En todo caso debió ser al revés.
Cerró plaza Guillermo Hermoso de Mendoza, pulcro, quizá demasiado, y en buen tono con el primero de su lote, un toro con calidad al que toreó con clasicismo sobre todo montando a ‘Ecuador’; y de más a bastante menos con el sexto, al que para colmo tampoco mató bien.