Llenazo pese a todo

Ni el mal tiempo en las horas previas ni las bajas de Morante y Roca Rey impiden que la plaza se llene. Sendas orejas para Talavante y Borja Jiménez.

Por Raúl Redondo / Foto: Tauroemoción

Valladolid. 10 de mayo. Casi lleno. 6 toros de Jandilla, justos de presencia y de juego variado. El 1º fue excelente y el 6º se inutilizó durante la lidia. Alejandro Talavante, oreja y silencio; Juan Ortega, palmas y silencio tras aviso; y Borja Jiménez, oreja y silencio.

Pese al agua caída a escasas horas del comienzo del festejo y la noche anterior en esta primavera loca, se celebró la primera de las corridas de la Feria de San Pedro Regalado en Valladolid. La lona y el trabajo de la empresa en tenerla dispuesta, ante todo el piso de plaza, lo hizo posible. No mermó la ausencia de Morante y Roca Rey la presencia de público, con mucha gente joven y la plaza prácticamente llena.

A Talavante se le esperaba después de la Puerta Grande de Madrid el pasado viernes. Muy dispuesto toda la tarde y muy bien técnicamente, toreó al excelente primero con ligazón, especialmente en redondo, y tras buena estocada cortó una oreja; mientras que fue ovacionado en el cuarto por una faena con buenos momentos al natural.

Juan Ortega, pinturero el sevillano en los comienzos de sus dos faenas, fue cogido en su primero al dar un molinete, sin que el torero pudiera terminar de estar a gusto ante la debilidad del animal. Se le fue la mano con la espada. Frente al quinto, flojísimo. poco pudo hacer salvo matarlo de una buena estocada.  

Debutaba en Valladolid Borja Jiménez, y ganas tenía el público de verlo por la capital del Pisuerga. El sevillano no defraudó, saliendo con muchas ganas desde que se abrió de capote en los medios, para luego ejecutar una faena muy completa por ambos pitones, que inició de rodillas para luego torear muy a gusto, exprimiendo al máximo la movilidad del mansurrón pero encastado toro de Jandilla. El bajonazo trasero con el que despachó a su oponente redujo el premio a una sola oreja. Se presentía que el sexto iba a ser un buen toro, con más presencia, fuerza y transmisión que sus hermanos desde que saltó al ruedo, pero se lesionó durante el tercio de banderillas y Borja sólo pudo matarlo.

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