Hay muletazos de oro y orejas de latón

El toreo caro y ninguneado de Fortes, en la cima de una muy buena tarde. Notables El Cid, al que le niegan la oreja; y Garrido, que la pierde con la espada. Preciosa y noble corrida de La Quinta.

Por Álvaro Acevedo / Fotos: Mauricio Berho

Sevilla. Sábado, 25 de abril. Más de tres cuartos de entrada. 6 toros de La Quinta, preciosos de estampa y de buen juego excepto el parado 2º y el complicado 6º. El Cid, palmas y vuelta tras petición; Fortes, ovación y vuelta tras leve petición; y José Garrido, ovación y silencio.

La corrida de La Quinta tuvo una presencia impecable, con la de Alcurrucén, la más guapa de la feria, y su juego estuvo acorde a su estampa. Noble, templada y a veces un poquito falta de motor, yo anoté hasta cuatro toros de triunfo que por unas u otras cosas no se consumaron. El primero por ejemplo fue nobilísimo pero lo sangraron mucho en el caballo, y no es extraño por tanto que lo acusara. Pese a todo tuvo veinte arrancadas francas, y El Cid lo aprovechó para torearlo fácil, que no es mala cosa, y frío, que ya es peor. La faena digamos que fue aseada, para ir calentando la tarde.

Pero hasta el tercero no se vendría de verdad arriba el festejo, porque antes Fortes pechó con un toro que pareció apuntar cosas buenas en los primeros tercios, pero que llegó a la muleta sin ritmo y además sin alegría. Esta virtud le sobró en cambio al primero de José Garrido, que estuvo muy bien con él. Lo lanceó con buen juego de brazos y después lo entendió perfectamente de muleta, insistiendo más por la derecha, con un par de tandas notables, y sólo una vez pero con buen son por naturales. Garrido estuvo desenvuelto, decidido y bien colocado. Toreó con ligazón y fue templado paulatinamente la embestida en una labor bien construida, de torero con oficio y no mal corte. Marró varias veces al matar. Ahí perdió la oreja. Para cerrar la tarde de los santacolomas, saltó un toro reservón y complejo que le puso la guinda de carácter a la notable corrida La Quinta. Garrido, profesional y serio, lo mejor y lo peor que hizo fue no perder la cabeza.

Antes rozó el trofeo El Cid por muchas cosas, no sólo taurinas sino además sentimentales, tras matar al precioso cárdeno lucero que salió en cuarto lugar, fijo y noble. Manuel se fue a los medios y le cogió muy pronto el aire, citándolo de largo, llevándolo con limpieza, muy acoplado en dos primeras tandas, sobre todo la primera, de mando y buen estilo. Una sola serie con la zurda, su mano buena, tuvo más mérito, porque por ese lado el toro se quedó más corto. De regreso a la diestra y perdidas las inercias, me gustó más el toro, con más temple, y menos El Cid, algo desatinado y que le quiso coger el pitón al toro en mal momento. Se fue a por la espada una serie antes de lo debido, y la estocada, aunque algo perpendicular, cayó arriba. La petición no bastó a juicio de la presidenta y el público resarció a este buen torero y mejor persona obligándole a dar una vuelta al ruedo de clamor.

Detrás del diestro de Salteras, este Fortes a veces indescifrable desplegó frente al quinto, cárdeno claro, un toreo de altísimos vuelos con su mano izquierda. Con más alegría que estilo en las primeras arrancadas, una vez atemperado humilló con clase y Fortes lo cuajó. Había empezado en redondo de rodillas, y ya en pie con una buena tanda, pero todavía sin tener metido al toro en la muleta. Ese punto llegó con la izquierda, cuando le echó los vuelos a los hocicos y lo llevó cosido al engaño, acariciado, encajado de riñones, jugando la cintura. Y pasándoselo muy despacio y muy cerca, dejándose rozar las medias con los pitones. O sea, haciendo el toreo. Dos series en ese plan que fueron la cumbre de su faena y de la tarde, y otra también excelente con la diestra, acompasada y muy pura.

No niego que después sufriera una pequeña desconexión al ganarle la acción el toro por querer citarlo demasiado en corto, pero el final de faena tuvo gusto y suavidad, Y lo anterior, muchísimos quilates. La estocada corta fue suficiente, pero no para una afición de Sevilla despistadaque no es la que yo conocí una vez. Dio Fortes tras petición insuficiente de oreja una vuelta al ruedo que me supo a poco, y hoy no estaban triguereños a los que echarles las culpas.

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Galería de la 14º de abono en Sevilla, por Mauricio Berho